Blogia
SCOUTS DEL ECUADOR

AMBIENTAL

CAZA DE ANIMALES POR HELICOPTERO EN GALAPAGOS

CAZA DE ANIMALES POR HELICOPTERO EN GALAPAGOS

 

 En Galápagos se caza a las cabras desde helicóptero
 

Con esta técnica se eliminó el 98% de animales en Floreana
Redacción Guayaquil - DIARIO EL EXPRESO

El Parque Nacional Galápagos (PNG) está aplicando nuevas técnicas para erradicar a las cabras salvajes y burros que hay en las islas encantadas, con la finalidad de lograr la restauración del ecosistema, gravemente afectado.

Para la localización de los rebaños utilizan ahora la radiotelemetría y Sistemas de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés).

La radiotelemetría es un collar que emite ondas, que se coloca a una de las cabras capturadas para que guíe a los cazadores hasta donde están los rebaños, para que estos sean capturados.

Los GPS, del modelo 12CX y 12XL, sirven para registrar los recorridos y demarcaciones de los lugares donde se encuentran huellas de los animales y donde estos ya han sido eliminados.

Las nuevas técnicas fueron puestas en práctica en Floreana, la isla más pequeña del archipiélago, con una superficie de 173 kilómetros cuadrados, pero una de las más alteradas por la colonización y las especies introducidas (cabras y burros).

Según el PNG, estos animales han degradado el ecosistema debido, entre otras cosas, a la competencia por el alimento con las especies nativas y endémicas de fauna, impidiendo su reproducción. Además, han provocado la erosión del suelo y la reducción de la cobertura vegetal.

La cacería de los animales en la isla Floreana se realizó a través de dos métodos, por aire y tierra, durante dos meses.

El método por aire fue a través del uso de un helicóptero Hughes 500E, que durante 22 días sobrevoló la isla Floreana. En total, hizo 150 horas de vuelo. Los animales fueron disparados desde el aire. Un experto en cacería aérea de Nueva Zelanda fue quien entrenó a los técnicos del PNG en la cacería aérea.

En los operativos por tierra participaron 15 cazadores locales armados con 1 GPS, dos perros, un rifle, una radio de comunicación y otros accesorios como cuchillo, machetón o puñal y linterna.

Después de dos meses de trabajo, el PNG aseguró que fue erradicado el 98% del total de cabras y burros cimarrones existentes en la isla. Para erradicar el 2% restante se utilizarán otras técnicas.

Según la oficina de prensa del Parque, las técnicas utilizadas en Floreana se aplicarán próximamente en otras islas del archipiélago debido al excelente resultado que arrojaron. En la elaboración de los nuevos planes ya trabaja un equipo de técnicos del PNG.

Las nuevas técnicas también se utilizaron, con excelentes resultados, en la erradicación de animales no endémicos en aproximadamente 240.000 hectáreas de Isabela, la isla más grande del archipiélago de Colón.

 

EL ETANOL NO ES BUENA IDEA

 

PAUL KRUGMAN - EDITORIALISTA INVITADO

El etanol de Brasil proviene de la caña de azúcar. En Estados Unidos, el etanol viene mayoritariamente del maíz, una materia prima mucho menos adecuada. El maíz es tan pobre de etanol que investigadores de la Universidad de Minnesota estiman que convertir toda la cosecha de maíz en etanol, reemplazaría solo 12 por ciento de nuestro consumo de gasolina.

Para quienes esperan acción verdadera respecto al calentamiento global y política energética, el discurso sobre el Estado de la Unión del presidente George W. Bush fue una experiencia deprimente. Había indicios y esperanzas de que el discurso fuera como cuando Nixon fue a China, y que el presidente Bush se convirtiese en conservacionista. Sin embargo, terminó pareciéndose al momento en que Nixon bombardeó Camboya. Los rumores fueron tentadores. Al Hubbard, presidente del Consejo Nacional Económico, pronosticó “titulares a ocho columnas que tendrán un efecto aplastante en términos de nuestro compromiso con la independencia energética”. Funcionarios británicos dijeron al periódico The Observer que Bush “hará un cambio histórico en su posición sobre el calentamiento global”.

Nada de eso sucedió. Bush reconoció que el cambio climático es un problema, pero usted no lo habrá escuchado si estornudó ese momento. Dijo algo vago sobre la economía en los combustibles, pero los datos de la Casa Blanca sobre energía dejan claro que había mucho menos de lo que pudimos escuchar.

La única sustancia real fue el llamado de Bush a aumentar considerablemente las existencias de “combustibles alternativos”. Eso significa principalmente usar etanol para reemplazar la gasolina. Desafortunadamente, es una mala idea.

Hay un lugar para el etanol en el futuro energético del mundo, pero está en los trópicos. Brasil se las ha arreglado para reemplazar gran parte de su consumo de gasolina con etanol. Sin embargo, el etanol de Brasil proviene de la caña de azúcar.

En Estados Unidos, el etanol viene mayoritariamente del maíz, una materia prima mucho menos adecuada. De hecho, el maíz es una fuente tan pobre de etanol que investigadores de la Universidad de Minnesota estiman que convertir toda la cosecha de maíz en etanol, reemplazaría solo 12 por ciento de nuestro consumo de gasolina.

¿Pero acaso no sería eso al menos una ayudita? Bueno, sería demasiado cara en comparación con la alternativa obvia: la conservación. La Oficina del Presupuesto del Congreso estima que reducir el consumo de gasolina en 10 por ciento mediante un incremento en los estándares de economía de los combustibles les costaría a productores y consumidores alrededor de 3,6 mil millones de dólares al año. Lograr el mismo resultado mediante la expansión de la producción de etanol costaría a los contribuyentes por lo menos 10 mil millones de dólares al año, con base en subsidios que ya recibe el etanol, y probablemente mucho más porque ampliar la producción requeriría de subsidios más altos.

Lo que es más, la producción de etanol tiene costos ocultos. Aun el Departamento de Energía, que es relativamente optimista, dice que los ahorros energéticos netos al reemplazar un galón de gasolina con etanol son solo el equivalente de alrededor de un cuarto de galón debido a la energía usada para cultivar maíz, transportarlo, operar plantas de etanol y así sucesivamente. Y estas materias primas energéticas provienen casi en su totalidad de combustibles fósiles, así que no queda claro si promover el etanol ayuda realmente a reducir las emisiones de bióxido de carbono.

Entonces, ¿por qué el etanol y no la conservación es la pieza angular de la política energética del gobierno? En realidad, no es del todo culpa de Bush. La verdad es que en este momento la gente de Bush parece menos preocupada por diseñar una buena política que por encontrar alguna cosa, cualquier cosa, para que el Presidente hable sobre ella y que no termine con la letra “q”. Y aún cuenta la influencia maligna de Dick “Signo de Virtud Personal” Cheney, que todavía se burla de la conservación.

Pero incluso después de que se hayan ido los Bushies, las malas ideas de política energética tendrán electorados poderosos, mientras que las buenas ideas no los tendrán.

El subsidio al etanol beneficia a dos grupos bien organizados: los productores de maíz y los fabricantes de etanol (en especial el gigante corporativo Archer Daniels Midland). Como resultado, es una política con mucho apoyo bipartidista. Por ejemplo, a principios de este mes, cinco senadores, de los cuales cuatro son demócratas, presentaron una iniciativa de ley para un incremento enorme en el uso de etanol. En una reciente reunión municipal en Iowa, Hillary Clinton mencionó el etanol en dos ocasiones.

En cambio, la conservación no tiene ningún apoyo parecido. ¿Dónde está el electorado organizado en favor de estándares para la economía de los combustibles más estrictos, impuestos más altos para la gasolina o un sistema de topes para las emisiones de bióxido de carbono?

¿Se puede hacer algo para promover una buena política energética? La educación pública es un primer paso necesario, razón por la cual Al Gore merece todos los elogios que está recibiendo. También ayudaría tener un presidente que obtuviese asesoría científica de los científicos, y no de los ejecutivos de las compañías petroleras y de los novelistas.

Sin embargo, aún hay una enorme brecha entre lo que es obvio que se debería hacer y lo que parece políticamente posible. Y yo no sé cómo cerrar esa brecha.

©The New York Times News Service